«

»

Competencias digitales básicas de todo el personal para evolucionar – Marketing B2B (6)

Si queremos evolucionar a un modelo de organización digital e implantar un nuevo modelo de comercialización, tenemos que mejorar y optimizar las competencias digitales de todos y cada uno de los integrantes de toda la organización. El proceso de digitalización en una organización es una amplia transformación que requiere actitudes de cambio, de aprendizaje y de adaptación continua y permanente a la realidad de la demanda del mercado. Significa a grandes rasgos para la gran mayoría de integrantes de la organización, el tener de salirse de la zona de confort en el ámbito personal para conseguir ser más competitivos profesionalmente, para que la organización pueda asumir los objetivos de futuro que persigue.

Quiz_on_computer_with_question_signs_around_512La adquisición continua de conocimientos es la mejor garantía para asegurar un estilo de gestión digital adecuada a las necesidades de una organización del siglo XXI, para adelantarse a la demanda que exigen los clientes y potenciales compradores de productos y servicios, acompañada de un nivel de atención de la más alta calidad. Esto es lo que permitirá la próspera continuidad de la organización de manera sostenida. Ya no se pueden diseñar planes, estrategias y tácticas basadas en los conocimientos del pasado, la organización tiene de evolucionar a los nuevos retos que le indica el mercado, en el que principalmente pasa a ser digital.

Esta transformación va a representar para la organización y sus integrantes abrir la ventana a nuevas oportunidades, a conectar con nuevas habilidades y con nuevos conocimientos que generaran nuevas relaciones y nuevas ideas. El beneficio del cambio si conseguimos afianzar sólidamente cada paso, será un beneficio para todos.

La responsabilidad de la transformación digital es responsabilidad de todos; pero sobre todo de los directivos de la organización que tiene que ser los primeros en dominar las capacidades digitales correctamente, para liderar el cambio en todos los departamentos de la organización. El objetivo es ser competentes para ser competitivos.

Uno de los trabajos que he leído recientemente, que nos habla de las competencias básicas que deben adquirir y desarrollar los profesionales para afrontar la actual transformación digital, es el realizado por el equipo de Roca Salvatellla: Cultura digital y transformación de las organizaciones – 8 competencias digitales para la transformación digital en el que hago una referencia resumida en función del trabajo realizado, por la gran importancia que tienen estas competencias para la evolución de la organización a un entorno digital:

  1. Conocimiento digital – Capacidad para desenvolverse profesionalmente y personalmente en la economía digital.

Los mercados son conversaciones que se transforman en relaciones. Estas relaciones mayormente se desarrollan en entornos digitales donde es básico dominar las capacidades y habilidades digitales. Para un profesional ser competente digitalmente comporta un conocimiento de la tecnología pero sobre todo desarrollar una capacidad de exploración, aprendizaje y adaptación al medio digital.

Hablar de conocimiento digital es hablar de organizaciones con estructuras y equipos que asumen los valores de la horizontalidad, la innovación abierta, la colaboración y la inteligencia colectiva como elementos claves.

  1. Gestión de la información – Capacidad para buscar, obtener, evaluar, organizar y compartir información en contextos digitales.

Abarca las acciones tales como navegar por internet para acceder a información, recursos y servicios, Supone ser capaz de buscar, obtener, evaluar, organizar y compartir información, mediante búsquedas eficientes. Saber evaluar la calidad la fiabilidad, la pertinencia y la utilidad de la información, los recursos y los servicios obtenidos. Saber sintetizar y utilizar la información y conocimiento, añadiéndole valor.

Facilita a la organización la investigación de temas que están en la red y desarrolla el aprendizaje continuo y el saber aprovechar las oportunidades que le brinda la información al profesional y a la organización.

  1. Comunicación digital – Capacidad para comunicarse, relacionarse y colaborar de forma eficiente con herramientas y en entornos digitales.

La comunicación tiene una labor clara en la relación con los clientes, empleados, colaboradores… nos permite posicionar la identidad y la reputación de la organización y de la marca. Los mercados son conversaciones y las conversaciones han pasado a ser digitales. En la era del siglo XXI todo está conectado, la comunicación es una de las principales competencias que debe disponer cualquier profesional.

Escribir artículos de interés, realizar presentaciones atractivas, manejar los medios multimedia, saber manejar las herramientas de escritura e imagen, forman parte de la competencia de la comunicación.

  1. Trabajo en red – Capacidad de trabajar, colaborar y cooperar en entornos digitales.

La capacidad de trabajar en red potencia la tradicional competencia de trabajo en equipo. Trabajar en red es ser capaz de conectarse, compartir y crear juntos. Y en este contexto adquieren gran importancia las habilidades que tienen que ver con compartir conocimiento y con construir conocimiento de manera colaborativa. Trabajar en red no solo implica colaboración y coordinación, exige además saber gestionar la confianza y la autoridad en entornos no presenciales.

Un profesional que domina la competencia de trabajo en red sabe trabajar con herramientas colaborativas para generar documentos con otras personas; utilizar herramientas de la Internet social para comunicarse y coordinarse con su equipo y con otros profesionales.

  1. Aprendizaje continuo – Capacidad para gestionar su aprendizaje de manera autónoma, conocer y utilizar recursos digitales, mantener y participar de comunidades de aprendizaje.

Estar activo profesionalmente, trabajar en entornos evolutivos y cambiantes, en el que requiere estar conectado las 24 horas del día, son los desafíos de todo profesional en su día a día. Aprender y desaprender a lo largo de la vida no es sólo ya una opción para progresar, es una condición básica para mantenerse en el mercado laboral.

El aprendizaje continuo incluye una serie de prácticas formales, no-formales e informales que deben adaptarse de manera continua con el objetivo de mejorar el conocimiento, las habilidades y las competencias. Adquirir la competencia del aprendizaje continuo es por definición una necesidad para un profesional del siglo XXI.

  1. Visión estratégica – Capacidad para comprender el fenómeno digital e incorporarlo en la orientación estratégica de los proyectos de su organización.

Esta capacidad es fundamental que la dispongan y orienten el equipo directivo para liderar el cambio a un entorno digital. Sin esta visión de la dirección, es muy complicado realizar una evolución. Desde la óptica digital, la visión estratégica requiere un profundo conocimiento de las claves y tendencias del fenómeno digital y de cómo éste puede influir positiva o negativamente en la propuesta de valor y en el modelo de negocio.

Esta competencia es la que da la capacidad de saber buscar e identificar las oportunidades que se abren en el entorno digital a la organización; es la que posee del criterio necesario para poder discernir si es válida para la misma y para sus potenciales compradores y clientes.

  1. Liderazgo en red – Capacidad para dirigir y coordinar equipos de trabajo distribuidos en red y en entornos digitales.

Liderar en red, de manera compartida exige saber fomentar, impulsar y facilitar el uso de herramientas digitales por parte del equipo que faciliten la comunicación y la circulación de información y conocimiento. El liderazgo digital presupone haber desarrollado las competencias de gestión de la información, comunicación digital y trabajo en red.

La dirección es una función, el liderazgo es una actitud. El líder digital dirige desde la influencia moral en lugar de hacerlo desde la autoridad formal. O, dicho de otra manera, su autoridad no reside en la jerarquía sino en sus cualidades y competencias.

  1. Orientación al cliente – Capacidad para entender, comprender, saber interactuar y satisfacer las necesidades de los nuevos clientes en contextos digitales.

Toda evolución digital necesita ser enfocada a un objetivo de negocio. La orientación al cliente es el principal objetivo al que debemos enfocarlo para el nuevo modelo de comercialización que pretendemos construir para una organización B2B. Esta es la competencia que nos permitirá dirigir todas las otras competencias a la creación de valor en forma de productos y servicios.

La competencia de orientación al cliente exige de los profesionales y de las organizaciones entender, comprender y saber interactuar con este nuevo cliente en el contexto digital que estamos describiendo.

Para evolucionar a nuevas oportunidades y a nuevos modelos de negocio, la organización debe digitalizarse para ser competitiva. No evolucionar, significa que más tarde o más temprano acabara siendo obsoleta.

La clave de este proceso de evolución de la organización es la preparación y la formación de las personas, con sus competencias y habilidades. Disponer de profesionales competentes es el mejor aval para afrontar con éxito los vertiginosos cambios que se están produciendo en el mundo de la empresa y en el mundo en general. El conocimiento, las capacidades y las habilidades de los integrantes de la organización son lo que permitirá formar equipos de alto rendimiento orientados a resultados, con altas capacidades de comunicación y aprendizaje, acostumbrados al trabajo en red, a la colaboración y a la cooperación.

Este artículo forma parte de la serie Marketing de servicios B2B, si quieres ver los ya publicados y los próximos que voy a publicar, revisa este índice

Icons made by Freepik from www.flaticon.com is licensed by CC BY 3.0

Si te ha resultado interesante este artículo ayúdame a compartirlo en las redes sociales

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *